PUNTOS DESTACADOS:
- Se cree que más de 1700 personas han muerto desde los fuertes terremotos del jueves, y más de 50 000 permanecen desaparecidas.
- Craig De Meillon financió por su cuenta su participación en las labores de rescate para ayudar a quienes quedaron atrapados bajo los edificios derrumbados.
- Equipos de bomberos y servicios médicos, nacionales e internacionales, van de edificio en edificio buscando sobrevivientes.
La ministra de Relaciones Exteriores, Penny Wong, confirmó que al menos siete australianos se encuentran atrapados tras los devastadores terremotos de Venezuela, mientras que un bombero de Gold Coast que participó en la búsqueda de supervivientes describe escenas de pánico en la zona.
En declaraciones a ABC News Breakfast el martes, Wong afirmó que los australianos afectados por el desastre están recibiendo asistencia consular del Departamento de Asuntos Exteriores y Comercio.
El desastre ha dado lugar a una importante operación de rescate, con equipos locales y voluntarios internacionales buscando supervivientes entre los escombros de los edificios.
Craig De Meillon, un bombero voluntario criado en Australia, es uno de los muchos que viajaron a Venezuela para ayudar tras enterarse de los terremotos.
Nacido en Sudáfrica pero criado en Gold Coast, De Meillon se preparaba para ver jugar a los Socceroos contra Paraguay el viernes desde su casa en Miami, Florida, cuando se enteró de los devastadores terremotos.
El comenta que inmediatamente le envió un mensaje a su jefe y organizó su viaje a Venezuela para ayudar en las labores de rescate.
"Le dije: '¿Puedo pedir unos días libres? Porque voy a ir a ayudar a salvar el mundo'", cuenta De Meillon a SBS News por teléfono desde Caraballeda, la capital del estado de La Guaira, el más afectado.
Los dos terremotos que azotaron Venezuela el jueves han dejado al menos 1.719 muertos, 5.034 heridos y 15.866 personas sin hogar, según las autoridades venezolanas. Millones de personas se han visto afectadas en todo el país mientras los equipos de rescate continúan buscando supervivientes.
Para De Meillon, bombero voluntario, esta será su cuarta participación en labores de recuperación tras un terremoto.
"Soy un caso especial porque llegaré antes que la mayoría", afirma De Meillon.
Simplemente lo dejé todo y me subí a un avión.
Sin saber español ni tener contactos locales, De Meillon pronto se dio cuenta de que su década de experiencia en ayuda humanitaria tras desastres era de vital importancia, ya que se agotaba el plazo crucial de 72 horas para encontrar supervivientes entre los escombros.
Tras haber trabajado con ONGs para ayudar tras terremotos en Turquía, Indonesia y Nepal, De Meillon sabía que operar de forma independiente con un equipo de voluntarios experimentados le daría mayor flexibilidad.
También sabe que actuar por su cuenta y desplegarse sin ayuda es un grave error en la respuesta a desastres, pero no había tiempo que perder.
"Tengo formación formal, tengo una habilidad que no se está aprovechando... Todo salió bien y rescatamos a mucha gente con vida".
La reciente crisis política entre los Estados Unidos y Venezuela —durante la cual Estados Unidos detuvo al antiguo mandatario Nicolás Maduro en una sorprendente operación— ha significado que la entrada al país sea un desafío para los ciudadanos estadounidenses y, como resultado, los trabajadores humanitarios extranjeros parecen escasos, según explicó De Meillon.
"Como australiano, puedo entrar con bastante rapidez".
La situación que le esperaba era, en una palabra, "caótica".
Este hombre de 43 años, que trabaja en una empresa, describe edificios residenciales destruidos por los terremotos de 7,2 y 7,5 grados de magnitud, una zona sin electricidad, sin internet ni cobertura móvil, y con muy pocos servicios básicos, como agua corriente y alimentos. Un lugar donde miles de personas se han quedado sin hogar de la noche a la mañana.
El gobierno venezolano, encabezado por la mandataria interina Delcy Rodríguez, ha declarado el estado de emergencia nacional y el lunes informó que al menos 5.000 personas resultaron heridas y más de 15.000 se quedaron sin hogar.
Aunque se desconoce la magnitud total de los daños tras los dos terremotos, una evaluación preliminar de la NASA estimó que el sismo dañó o destruyó 58.870 edificios.
En La Guaira, De Meillon describe cómo los lugareños, que calzaban sandalias, excavaban entre los escombros a mano, intentando llegar hasta sus seres queridos que pensaban seguían atrapados bajo toneladas de concreto y metal retorcido.
Con el escaso equipo que pudo llevar consigo al país —incluyendo linternas y, sobre todo, una microcámara acoplada a un palo telescópico flexible—, está haciendo todo lo posible por ayudar.
"Usamos [la cámara] y luego vienen los lugareños, cavan frenéticamente y nosotros ayudamos en los rescates".
Equipos itinerantes de bomberos, policías, servicios médicos locales y expertos internacionales del Reino Unido, Francia y otros países recorren los edificios, buscando supervivientes entre los escombros y ofreciendo asesoramiento en la medida de lo posible, explica De Meillon.
"La primera noche que estuve aquí, con un equipo", cuenta De Meillon, "llevaba mi cámara, caminábamos por la zona y todos nos paraban para que pusiéramos la cámara, miráramos alrededor y localizamos a una persona.
"No la saqué yo físicamente, pero excavaron un poco y, mientras yo estaba en uno de los pequeños agujeros a su derecha, sacaron a una niña... creo que de unos 13 años.
"Salió de la tierra como un topo, se arrastró hacia arriba y estaba viva y logró salir. Es maravilloso, para eso estamos todos aquí, para presenciar esos momentos".
El peor terremoto de Venezuela en más de un siglo se produjo después de que la nación rica en petróleo sufriera más de una década de colapso económico bajo las asfixiantes sanciones de los Estados Unidos. Los debilitados servicios públicos, incluidos los hospitales, se han derrumbado tanto física como funcionalmente debido a la presión repentina.
La agencia de migración de la ONU ha pedido a la comunidad internacional que actúe con rapidez para apoyar la respuesta de rescate, haciendo hincapié en la magnitud de la necesidad "inmediata y significativa" en Venezuela.
La directora ejecutiva de ACNUR Australia, Trudi Mitchell, declaró a SBS News que el país ha experimentado un desplazamiento masivo durante los 30 años que la organización lleva operando allí, lo que agrava aún más la situación sobre el terreno.
"Lo que estamos viendo es una crisis que se suma a otra crisis", explicó.
"Venezuela ya se enfrentaba a una situación de desplazamiento y pobreza importantes antes del terremoto, y para las familias atrapadas en esta situación, en particular las que se han visto obligadas a huir de sus hogares en algún momento, este es otro golpe devastador".
Rodríguez ha agradecido a los países por la gran cantidad de ayuda que ha recibido Venezuela. Veinticuatro países han enviado 521 toneladas de suministros, 86 unidades con perros entrenados para localizar a las personas atrapadas bajo los escombros y más de 2.700 miembros del personal de búsqueda y rescate, informó.
El domingo, el aeropuerto internacional Simón Bolívar, gravemente afectado, fue reabierto parcialmente, lo que permitió al ejército estadounidense aterrizar un número cada vez mayor de aviones que transportaban personal y suministros de rescate.
Actualmente, la prioridad es atender “las necesidades inmediatas de refugio, agua y protección”, declaró Mitchell, pero pronto la respuesta pasará a una fase de recuperación antes de que comiencen la reconstrucción y las reparaciones.
De Meillon no estará ahí para eso. De hecho, el miércoles estará de vuelta en la oficina, con menos días de vacaciones acumulados. Pero no se queja.
"Este es mi tiempo libre personal", dice. "Me tomé una licencia para ir a la zona de desastre".
"Supongo que soy una raza rara. He dormido al aire libre con los mismos calzoncillos y calcetines durante tres días, pero no pasa nada. Me siento muy vivo y conectado cuando hago esto.
"Lo hago simplemente porque puedo y creo que lo hago bien".
El servicio Smartraveller del Departamento de Asuntos Exteriores y Comercio (DFAT, por sus siglas en inglés) ha estado emitiendo desde hace tiempo un aviso de "no viajar" a Venezuela, alegando "la peligrosa situación de seguridad, la amenaza de delitos violentos, la inestabilidad política y económica y el riesgo de detención arbitraria".
Se ha actualizado la alerta tras los terremotos y la declaración del estado de emergencia.
"Manténgase alerta y consulte los medios locales para obtener actualizaciones. Siga las recomendaciones de las autoridades locales y evite las zonas afectadas", aconsejó Smartraveller el jueves.
“Seguimos recomendando no viajar a Venezuela. La situación de seguridad es impredecible. Si se encuentra en Venezuela, debería considerar la posibilidad de salir de allí si es seguro hacerlo”.
