Según laboristas, la ayuda económica supondrá un cambio en las vidas de las víctimas, mientras que para los bancos se traducirá en un simple error de "redondeo".
El partido laborista ha prometido una inyección económica de $60 millones para luchar contra la violencia doméstica. Así, el equipo de Bill Shorten se ha comprometido, si sale elegido en las próximas elecciones, a proporcionar ayuda a mujeres que han salido de una relacción violenta. Se comprometen a financiar 20,000 paquetes de apoyo para la cobertura de gastos básicos a aquellas personas que huyen de la violencia familiar y así puedan satisfacer sus necesidades de manera inmediata.
Los bancos se verían obligados a financiar estos programas de ayuda que alcanzarían hasta los $ 10,000 por víctima. Argumentando que los bancos lograron el año pasado unas ganancias de $30,000 millones, los laboristas aducen que las ayudas, apenas supondrían un redondeo para los bancos. El anuncio de ayuda llega tras el comunicado del gobierno de negar la entrada o expulsar del país a aquellos extranjeros condenados por violencia doméstica. Según el ministro de Inmigración, David Coleman, "no importa si se trata de una estrella deportiva famosa o de un multimillonario, si ha sido condenado, no pondrá un pie en Australia", aseguró. Escucha el podcast con las reacciones al anuncio más arriba.





