Romina Parraguirre es una arquera recién retirada que representó a la selección de Chile y finalizó su carrera en Australia. Sus comienzos en el país fueron encontrados: se sintió arropada por muchos y también vilipendiada por no hablar bien inglés. Su historia sirve de inspiración para otros migrantes hispanos.
Puntos destacados:
- Romina Parraguirre es una arquera recién retirada que representó a la selección de Chile y finalizó su carrera en Australia.
- Parraguirre repasa con SBS sus comienzos en el país, donde se sintió arropada como recién llegada y también vilipendiada por no hablar bien inglés.
- Su historia sirve de inspiración para otros migrantes ya que plantó cara a las burlas con éxito.
- Según un informe de Sport Integrity Australia, alrededor del 40 por ciento de los atletas no denuncian racismo, acoso y discriminación.
Durante los años noventa en Chile, el fútbol “no era cosa de niñas”.
Ese mensaje no sólo estaba arraigado en la sociedad, sino también en la propia familia de Romina Parraguirre (35). "Había muchísimo machismo", reconoce quien más tarde acabaría representando a su país como arquera internacional. Desde muy pequeña, decidió romper el molde. Hoy, con una segunda lesión de ligamento cruzado anterior que ha puesto fin a su carrera deportiva, la chilena reflexiona sobre sus 20 años en la élite del fútbol femenino.
"Me di cuenta de que me gustaba el fútbol cuando decidí salir a jugar a la calle con mis amigos. Si mi papá me pillaba, pues mala suerte. Yo estaba disfrutando", recuerda.
Cada 31 de diciembre, Parraguirre se despertaba pegada al televisor en Santiago. A las 10 de la mañana, ya era medianoche en Sídney y los fuegos artificiales iluminaban la ciudad.
Eran preciosos. Todavía tengo esa imagen en la cabeza cuando paso por delante de la Ópera o del puente de Sídney.
Aquellos fines de año sembraron la semilla que acabaría llevándola a instalarse en Australia.
Apoyo fundamental
Gran parte del mérito fue de Jaime Gómez, un entrenador australiano, hijo de padres migrantes chilenos, que en 2017 dirigía al North West Koalas FC. No tardó mucho en convencer a Parraguirre para unirse al equipo.
"Las porteras son muy difíciles de encontrar y Romina era perfecta. Era profesional y tenía muchísima experiencia", señala Gómez.

Desde el principio, además de entrenador, se convirtió en un apoyo fundamental en su nueva vida.
"Aquí el aspecto económico no da para mucho. Había que mirar más allá y pensar cómo podíamos ayudarla, cómo hacer que el fútbol formara parte de su vida y pudiera sostenerse. No se trataba solo de ofrecerle un contrato profesional. También hacía algo de entrenamiento y asistencia", sostiene Jaime.
Empezar de cero
De jugar en dos de los clubes más importantes de Chile, Universidad de Chile y Colo-Colo, pasó a una liga menos prestigiosa; de ser una figura conocida en la televisión chilena, se encontró en el anonimato absoluto. Australia era el país perfecto para compaginar su carrera deportiva con el trabajo en Educación Física, aunque cumplir ese sueño tuvo un precio alto: empezar de cero.
"Solo sabía decir hola", admite.
El idioma fue una barrera desde el primer minuto de su nuevo partido. El apoyo de Gómez resultó clave, ya que podía explicarle la táctica en su lengua materna. Lo hacía mientras la llevaba a entrenar o antes de dirigirse a todo el grupo.
Por eso pude conectar con el equipo desde el punto de vista futbolístico.
Su integración también fue resultado de una fórmula infalible: excelencia deportiva y "humildad", como la define Gómez. Parraguirre empezó "a observar y aprender de otras culturas" y a desarrollar la "personalidad para hablar inglés". Ganó confianza para expresarse sin vergüenza gracias a sus compañeras, su paciencia y su comprensión.
Sin embargo, la experiencia fue muy distinta en su segundo club.
Había una chica que se burlaba de mi pronunciación.
Su confianza se desplomó y empezó a proyectar una imagen muy alejada de quien realmente era. Ya no estaba Gómez para apoyarla y la única persona que realmente la entendía era una jugadora japonesa que también sufría ese tipo de burlas.
"Prefería quedarme callada. Me frustraba y prefería no comunicarme", reconoce Parraguirre.
Algunas compañeras se reían de las bromas; otras simplemente le aconsejaban que se calmara "porque ella es así", en referencia a la jugadora que las hacía. La soledad y la responsabilidad inherente a su posición como portera le ayudaron a "mantener la cabeza fría, soportar la frustración y pasar página más rápido". Hasta que decidió que ya era suficiente.
El 40 por ciento de atletas no denuncian discriminación
Según un informe de Sport Integrity Australia, alrededor del 40 por ciento de los atletas no denuncian comportamientos inapropiados como el racismo, el acoso y la discriminación.
El doctor Steve Georgakis, académico de la Universidad de Sídney, vincula este tipo de discriminación con el éxito o fracaso de los equipos". Los equipos exitosos se apoyan mutuamente y se cubren las espaldas. Una organización exitosa necesita un ambiente inclusivo", esgrime Georgakis.
"Las organizaciones deportivas deben abordar el racismo porque, si no lo hacen, acabarán en los medios. Normalmente hace falta una persona valiente que señale el comportamiento discriminatorio", apunta el doctor.
Fue la propia Parraguirre quien acabó enfrentándose a su compañera.
"Tenía mi discurso preparado”, dice entre risas. “Le pregunté si hablaba otro idioma. Yo hablo tres. Tú no sabes lo difícil que es estar aquí sin tu familia".
Las burlas cesaron de inmediato.
Parraguirre ya no grita instrucciones desde el área; ahora utiliza su voz para desafiar la discriminación en el fútbol. Actualmente trabaja como consultora de FIFA buscando soluciones frente a una realidad "lamentablemente vinculada al mundo del deporte", como apunta Georgakis.

Forma parte de un grupo que busca "hacer entender que la discriminación es algo fundamental para quienes la sufren".
"Estamos intentando alzar la voz para que clubes, federaciones y asociaciones de fútbol consideren este problema como algo importante, no solo para las jugadoras o para el deporte, sino también para la audiencia", subraya.
La "chilena loca" —como la apodaron cariñosamente durante sus años jugando a fútbol en Australia— canaliza ahora su experiencia para que las futuras generaciones de futbolistas nunca tengan que elegir entre el silencio y el sentido de pertenencia.





