PUNTOS DESTACADOS
- Australia es la única democracia occidental que no cuenta con una ley nacional de derechos humanos, según Human Rights Watch
- Las políticas de detención migratoria y el nuevo acuerdo con Nauru agravan las violaciones a los derechos de solicitantes de asilo y refugiados
- El retroceso democrático global y el aumento del racismo plantean un desafío urgente para la protección de las personas más vulnerables
El último informe anual de Human Rights Watch advierte que la democracia y el orden internacional basado en normas atraviesan uno de sus momentos más críticos. Según la organización, el retroceso democrático global ha llevado al mundo a niveles comparables a los de 1985, con un impacto directo y sostenido sobre los derechos humanos.
Aunque el informe dedica una atención especial a Estados Unidos, China y Rusia como amenazas al sistema internacional, Australia también aparece señalada de forma contundente. Human Rights Watch describe las políticas australianas de inmigración y detención juvenil como “deficiencias significativas” y recuerda que el país sigue sin contar con una ley nacional de derechos humanos.
En materia migratoria, Australia es criticada por su régimen de detención obligatoria y por el nuevo acuerdo con Nauru, que podría implicar la deportación de cientos de personas. Naciones Unidas ya había condenado la falta de transparencia del gobierno australiano y afirmó que estas prácticas violan el derecho internacional, una evaluación que, según Human Rights Watch, no ha recibido una respuesta adecuada por parte de Canberra.
El informe también cuestiona la edad de responsabilidad penal fijada en los 10 años, la detención de menores y la falta de protección de los derechos de los pueblos de las Primeras Naciones, especialmente por las elevadas tasas de remoción de niños. A esto se suma la preocupación por el aumento del racismo y las respuestas legislativas tras el atentado terrorista de Bondi, consideradas insuficientes y potencialmente problemáticas.
Human Rights Watch sostiene que la ausencia de una ley de derechos humanos en Australia limita seriamente la protección de las personas más vulnerables, incluidos solicitantes de asilo y refugiados.
Sobre la situación en el terreno para los buscadores de asilo y los refugiados en Australia conversamos con el director ejecutivo de STARTTS (Servicio de Nueva Gales del Sur para el Tratamiento y la Rehabilitación de Sobrevivientes de Tortura y Trauma), Jorge Aroche.
Escucha la entrevista haciendo clic en el podcast al inicio de la página.








