La falta de transparencia en los ensayos clínicos de la vacuna contra la COVID-19 y el secretismo sobre los acuerdos entre los gobiernos y las compañías farmacéuticas ponen en riesgo el éxito de la respuesta mundial a la pandemia, según advierte una nueva investigación conjunta con Transparencia International, organización independiente líder en la lucha contra la corrupción, y la Universidad de Toronto.
El documento, titulado For Whose Benefit? (¿A quién beneficia?) es un estudio en profundidad del desarrollo y la venta de las 20 principales vacunas contra la COVID-19 del mundo, incluidas las desarrolladas por AstraZeneca, Pfizer-BioNTech y Moderna.
SBS Spanish entrevistó a la presidenta de Transparencia Internacional, Delia Ferreira, quien afirma que, tras analizar de manera exhaustiva los datos de los ensayos clínicos y con casi 200 contratos firmados para la venta de vacunas hasta marzo de 2021, el informe revela un patrón de poca transparencia y una tendencia inquietante de gobiernos que censuran datos fundamentales de los pedidos que han realizado a las compañías farmacéuticas.
Puntos destacados:
- Un informe conjunto entre Transparencia Internacional y la Universidad de Toronto revela fallas e inconsistencias en los reportes presentados por algunos gobiernos sobre los contratos para adquirir las vacunas contra el COVID-19
- Muchos de los contratos que se presentaron a los investigadores presentaban tachaduras en buena parte del documento.
- El informe revela que no hubo protocolos publicados para el 88 % de los ensayos clínicos registrados en el análisis, por lo que no hay forma de conocer las condiciones en las que se llevaron a cabo.
- Transparencia Internacional denuncia intercambio de información a cambio de vacunas, con países de menos recursos.
Según el documento publicado, viendo los resultados de una encuesta reciente que muestran que un tercio de la población mundial (1.300 millones de personas) no está dispuesta a vacunarse contra el coronavirus, la transparencia es vital para generar confianza.
Ferreira dice que, “desde el punto de vista contractual, éstas vacunas están siendo compradas con recursos públicos y en algunos países esos recursos fueron también invertidos en las investigaciones, por lo que la población tiene derecho a saber sobre las vacunas y los resultados de los ensayos, ya que, en ultimas, esas son las vacunas que nos van a poner a todos”.
El análisis de los 86 ensayos clínicos registrados para las 20 principales vacunas reveló que:
• Se había notificado solo el 45 % de los resultados de estos ensayos.
• De esta cifra, el 41 % proporcionó solo los resultados más importantes a través de un comunicado de prensa o una conferencia de prensa, sin poner los datos completos a disposición del escrutinio de los medios o la reseña académica.
• Se han publicado protocolos de ensayos clínicos para solo el 12 % de los ensayos. No hubo protocolos publicados para el 88 % de los ensayos clínicos registrados en el análisis, por lo que no hay forma de conocer las condiciones en las que se llevaron a cabo.
La directora de Transparencia Internacional explicó a SBS Spanish que en los contratos no aparecen reflejados “temas como el precio, la cantidad de dosis, las cláusulas de indemnidad para los laboratorios en caso de resultados perjudiciales para la población, o cuál es la protección que el laboratorio ha pedido por parte del estado para hacerse cargo en caso de que ocurran daños a las personas que se ponen la vacuna, así como cláusulas que prevén indemnización o no, en función del incumplimiento del contrato”.
Transparencia Internacional también ha denunciado que ha encontrado que algunos países en vías de desarrollo pagan más por la misma vacuna que economías avanzadas y destaca el caso de Suráfrica, que pagó un 25 % más por dosis que la Unión Europea (UE).
Delia Ferreira agregó que “Otro problema que tenemos es el tema de la aparición de vacunas falsificadas, porque también el crimen organizado ha estado a la orden del día en estos temas y se han detectado partidas de vacunas que habían sido compradas y eran vacunas falsas. Esto también sucede a veces con los medicamentos, pero en el caso de un elemento tan necesario y tan demandado como las vacunas, ha dado oportunidad a este tipo de organizaciones delictivas criminales”.
Publicado el informe, Transparencia Internacional hizo un llamado a los gobiernos nacionales para que adopten y hagan cumplir la legislación que requiera el registro previo de todos los ensayos clínicos y la publicación de los resultados resumidos en un plazo de 12 meses tras su finalización.
De igual manera instó a los desarrolladores de vacunas a que publiquen los protocolos de sus ensayos clínicos en un registro de acceso público (si aún no lo han hecho).
Para escuchar la entrevista completa con la presidenta de Transparencia Internacional, Delia Ferreira, pulsa arriba, en la imagen principal.






