Los ministros de educación federales, estatales y territoriales se reunieron en Camberra en la primera reunión cara a cara desde las elecciones de mayo, donde los maestros describieron los desafíos que enfrentan.
El ministro federal de Educación, Jason Clare, dice que se necesita hacer más para alentar a las personas a ingresar a la profesión docente y estar debidamente preparadas para lo que enfrentarán en el aula. Él dice que retener a los maestros es otro desafío que deberá abordarse.
"Queremos un plan de acción nacional preparado por los secretarios de nuestros departamentos, aprovechando la experiencia de los maestros, así como de los sindicatos, las escuelas católicas, y las escuelas independientes, y armar ese plan de acción para que podamos marcar cuando nos volvamos a encontrar en diciembre".
La ministra de Educación de Australia Occidental, Sue Ellery, dice que los maestros que asistieron a la reunión tenían un claro sentido de la vocación.
Una maestra informó que necesitaba trabajar de 60 a 70 horas a la semana y los fines de semana para poder apoyar a sus alumnos.
La ministra Ellery dice que la dedicación debe ser recompensada y las presiones a las que están sometidos los docentes deben abordarse.
"Entonces, a pesar de trabajar en circunstancias intensas, el mensaje claro fue que no están en esto porque es un trabajo. Están en esto porque es una vocación. Ahora, les debemos por esa vocación, les debemos la obligación de arreglar y corregir el tipo de presiones que nos han descrito".
El Departamento de Educación reveló que la demanda de maestros de secundaria superará al número de profesionales que se gradúan para ejercer como docentes, lo que significa que en los próximos tres años faltarán 4,000 profesores graduados para satisfacer la demanda de las escuelas.
Entre las propuestas que los gobiernos están barajando para evitar la deserción de profesores y hacer más atractiva la profesión es la de aumentar los salarios a un 40 por ciento para crear los llamados roles de "maestros master".




