Al menos 25 misiones de espionaje documentadas en el último trimestre confirman la nueva fase de presión operativa de Estados Unidos hacia Cuba.
PUNTOS DESTACADOS:
- Estados Unidos utiliza sus aeronaves para monitorear la influencia de potencias extranjeras como China y Rusia.
- La tecnología utilizada por Estados Unidos tiene capacidad para interceptar comunicaciones y rastrear radares en un radio de 200 kilómetros.
- La estrategia actual guarda una relación directa con el operativo militar del pasado 3 de enero en Caracas, que resultó en la captura de Nicolás Maduro.
La actividad militar en el Estrecho de Florida alcanza niveles de intensidad inéditos en décadas. Registros de aviación pública confirman que Estados Unidos ejecutó al menos 25 vuelos de vigilancia frente a las costas de Cuba entre el 4 de febrero y el 10 de mayo.
Este despliegue coincide con revelaciones publicadas por el diario USA Today y el medio Zeteo, que señalan una planificación discreta del Pentágono para posibles operaciones militares en la isla.
Bajo la dirección de la Casa Blanca, el departamento de Guerra prepara diversas contingencias, mientras el presidente Donald Trump sostiene una retórica de presión directa y posiciona a Cuba como el siguiente objetivo estratégico.
Estados Unidos utiliza sus aeronaves más avanzadas para monitorear la influencia de potencias extranjeras como China y Rusia. Durante los patrullajes registrados en los últimos tres meses, destacaron los aviones especializados en interceptación de señales, capaces de capturar comunicaciones y rastrear radares en un radio de 200 kilómetros. Su misión principal es detectar tecnología de defensa rusa y la operación de centros de inteligencia chinos en suelo cubano.
De forma complementaria, drones de vigilancia de larga distancia y aviones de patrullaje marítimo mantienen un acecho constante. Estas herramientas rastrean en tiempo real suministros provenientes de Moscú o Beijing antes de que los buques ingresen a puertos cubanos, garantizando un control total sobre el tráfico marítimo regional.
La estrategia actual guarda una relación directa con el operativo militar del pasado 3 de enero en Caracas, que resultó en la captura de Nicolás Maduro tras meses de advertencias y ejercicios de preparación bélica en la región. Para la administración Trump, aquel movimiento sentó las bases de su política de seguridad hemisférica.
En este contexto de mayo de 2026, la Casa Blanca considera que la presencia de equipos de inteligencia chinos y la asistencia técnica rusa en Cuba representan una amenaza similar.
Aunque el gobierno de Miguel Díaz-Canel menciona la existencia de canales de diálogo, Washington mantiene un bloqueo económico y financiero estricto como principal herramienta de presión contra el sistema político de la isla.
Ante la posibilidad de una intervención, Cuba activa sus protocolos de defensa basados en la 'Guerra de Todo el Pueblo'. La isla cuenta con unas Fuerzas Armadas de aproximadamente 50,000 efectivos activos y más de un millón de reservistas entrenados en tácticas de resistencia y guerra de guerrillas, su principal ventaja estratégica.
Recientemente, el mando militar cubano intensificó los entrenamientos en túneles y fortificaciones subterráneas para neutralizar la superioridad aérea estadounidense. Sin embargo, Cuba enfrenta desventajas críticas: su arsenal depende de tecnología soviética obsoleta y sufre una severa escasez de combustible y repuestos debido al embargo.
Desde la oposición, Manuel Cuesta Morúa reporta una nación fracturada ante la idea de una operación externa, pero unida en un objetivo común: el fin de la administración de Miguel Díaz-Canel.
Estados Unidos impuso recientemente sanciones a un conglomerado militar cubano que controla casi el 40 por ciento de la economía de la isla, así como a una empresa minera canadiense, como parte de una creciente campaña de presión.





