El despliegue de infraestructura digital y redes de conectividad chinas en el corazón energético de la Patagonia argentina ha encendido las alarmas en Washington, situando a Neuquén en el centro de un delicado pulso diplomático y regulatorio.
PUNTOS DESTACADOS:
- La puja tecnológica entre Estados Unidos y China desembarcó de lleno en el yacimiento petrolífero de Vaca Muerta, en el sur de Argentina.
- Directivos de una empresa cooperativa de energía eléctrica que opera en la provincia de Neuquén, donde se encuentran Vaca Muerta, revelaron un intercambio con representantes de la embajada estadounidense que dejó al desnudo las tensiones crecientes entre Washington y Beijing.
- En medio de esta disputa entre Washington y Beijing, el gobierno del presidente Javier Milei ha incorporado en distintos procesos de infraestructura estratégica una condición que impide participar a empresas controladas directa o indirectamente por gobiernos extranjeros.
En la inmensidad de la Patagonia argentina, la vida en Añelo y Neuquén discurre entre el polvo del desierto y el rugido constante de los camiones petroleros. Vaca Muerta no es solo una sigla en los mercados de Nueva York o un mapa de reservas en Beijing. Es el hogar de familias, trabajadores y comunidades que buscan un futuro mejor.
Sobre este territorio, ubicado a más de 10.000 kilómetros de los centros de decisión en Washington y Beijing, la cuenca no convencional de Vaca Muerta se ha consolidado como un punto de fricción directa en la competencia geopolítica que sostienen Estados Unidos y China por la influencia estratégica en América Latina.
La región alberga los segundos yacimientos de las segundas reservas globales de gas no convencional y las cuartas de petróleo no convencional, con inversiones proyectadas que superan los 10.000 millones de dólares anuales.
El geólogo argentino Gervasio Barzola, dijo a Cadena 3 que Vaca Muerta atraviesa una etapa de fuerte crecimiento y es considerada una de las principales reservas de hidrocarburos no convencionales del mundo.
Sin embargo, el más reciente episodio de tensión entre las dos potencias no se originó en los pozos de extracción de crudo, sino en la infraestructura digital que sostiene la operación en el territorio.
El detonante de esta controversia diplomática ocurrió en la provincia argentina de Neuquén. Allí, la Cooperativa de Servicios Públicos (CALF) es la entidad que opera en la ciudad capital provincial de Neuquén y brinda cobertura a localidades clave de la cuenca. Inició conversaciones con la corporación china Huawei para instalar infraestructura de fibra óptica y construir un centro de datos equipado con inteligencia artificial en el municipio de Añelo, un antiguo pueblo rural transformado en el epicentro urbano y operativo de Vaca Muerta.
La respuesta de Washington fue inmediata. El embajador de Estado Unidos en Argentina, Peter Lamelas, dijo públicamente que la presencia china en Argentina aleja inversiones en Vaca Muerta.
El intercambio incluyó advertencias sobre eventuales consecuencias administrativas, como la posible revocación de visados comerciales a los ejecutivos locales involucrados.
Este choque de intereses se produce en medio de un viraje en la política normativa del Ejecutivo argentino, liderado por el presidente Javier Milei. La administración central ha comenzado a incorporar en las licitaciones públicas de infraestructura estratégica cláusulas que prohíben explícitamente la participación de empresas bajo control directo o indirecto de estados extranjeros.
Paralelamente, el mandatario dijo al Cronista que privatizará Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), la empresa de energía e hidrocarburos más grande de Argentina que funciona como una sociedad anónima de capital mixto, donde el Estado argentino posee el 51 % de las acciones y el 49 % restante cotiza en las bolsas de Buenos Aires y Nueva York.
Según los expertos, esta medida intenta resguardar la alineación estratégica con la Casa Blanca, pero impone desafíos operativos para los gobiernos subnacionales y las cooperativas locales, que encuentran en las corporaciones chinas esquemas de financiamiento ágiles y equipamiento tecnológico competitivo para cubrir las urgentes demandas de conectividad en la zona.
Mientras Beijing califica la postura estadounidense como una intromisión unilateral en los acuerdos comerciales de terceros países, la diplomacia de Estados Unidos insiste en que las inversiones occidentales ponderarán el nivel de riesgo de operar en redes integradas con equipamiento asiático.
En la Patagonia argentina, el caso de Vaca Muerta demuestra que la conectividad cotidiana de ciudades como Neuquén y municipios operativos como Añelo ha quedado atrapada en la disputa global por la hegemonía tecnológica y energética.





