Con embarcaciones semisumergibles de alta autonomía los grupos criminales están desafiando la seguridad marítima de Australia.
PUNTOS DESTACADOS:
- Organizaciones criminales de América Latina consolidan una ruta transoceánica de tráfico de drogas hacia Australia.
- La embestida de los grupos criminales está obligando a una respuesta multinacional coordinada que incluye financiamiento millonario de patrullaje australiano, tecnología de rastreo satelital y operaciones de inteligencia conjunta.
- Las embarcaciones semisumergibles viajan desde Sudamérica hasta Australia cargadas con cocaína a través de una "nueva línea" del narcotráfico en el Pacífico.
El océano Pacífico se ha convertido en el escenario de una de las mayores batallas de seguridad del hemisferio sur. Los líderes del Foro de las Islas del Pacífico lanzaron oficialmente la iniciativa estratégica Waqa Moana en Palau.
El primer ministro australiano Anthony Albanese aprobó un paquete financiero de 600 millones de dólares australianos, equivalentes a unos 400 millones de dólares estadounidenses. El objetivo principal consiste en blindar las fronteras marítimas de la región frente a la creciente presión de los carteles internacionales del narcotráfico.
La urgencia de este despliegue responde a un aumento exponencial en el flujo de sustancias ilícitas a través de la autopista de la droga del Pacífico.
A finales de abril, en el puerto de San Antonio, de Chile, las autoridades desbarataron una banda de chilenos que traficaba cocaína hacia Australia escondida en sacos de harina, según dijeron autoridades.
Informes oficiales de la Policía Federal Australiana revelan que en lo que va del año se han incautado más de 17 toneladas de drogas ilícitas. Las cargas incluyen principalmente cocaína y metanfetamina. Esta cifra contrasta de manera dramática con las más de 5 toneladas decomisadas durante todo el año anterior. Este salto cuantitativo refleja la agresiva estrategia de las redes criminales transnacionales.
Las investigaciones apuntan directamente a la operación de estructuras como el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación desde México. Estas organizaciones operan en estrecha alianza con clanes locales de narcotráfico situados en países de origen y tránsito como Colombia, Ecuador, Panamá y Honduras.
Las redes aprovechan la vasta y porosa geografía de miles de islas en Oceanía para establecer rutas de tránsito y puntos de acopio antes de introducir la carga en los mercados de consumo de Sídney, Melbourne y Brisbane.
Las embarcaciones "semisumergibles" viajan desde Colombia hasta Australia cargadas con cocaína a través de una "nueva línea" del narcotráfico en el Pacífico identificada en noviembre de 2024, según dijo a periodistas el vicealmirante Orlando Grisales, de la Armada de Colombia.
Para frenar esta ruta transoceánica el plan contempla una distribución estratégica de los recursos. El Departamento de Defensa recibirá 312 millones de dólares australianos durante la próxima década. La cantidad equivale a unos 210 millones de dólares estadounidenses.
Los fondos servirán para potenciar la vigilancia espacial, aérea y marítima mediante tecnología de rastreo satelital y patrullaje de largo alcance. El gobierno asignó además 49 millones de dólares australianos a la Policía Federal Australiana. Esta cifra representa cerca de 33 millones de dólares estadounidenses. El dinero permitirá expandir las operaciones transnacionales de inteligencia. Las autoridades reforzarán la cooperación directa con agencias de seguridad en los países de origen ubicados en Sudamérica y Centroamérica.
A propósito de esta red de inteligencia global, el vicealmirante colombiano Juan Ricardo Rozo detalló a emisora Radio W que las armadas y agencias de la región ya realizan operaciones coordinadas con al menos 62 países y más de 120 instituciones asociadas.
El desafío central radica en evitar que las pequeñas naciones insulares del Pacífico sufran procesos de desestabilización institucional y se conviertan en nuevos enclaves del crimen organizado.
Por tanto, la respuesta multinacional busca desarticular las redes logísticas desde la raíz en el continente americano hasta las costas de Oceanía.





