Estados Unidos busca aumentar la producción petrolera de Venezuela, sin embargo, la industria ligada a ese recurso en ese país enfrenta graves problemas de deterioro, fugas de capital y colapsos eléctricos que mantienen paralizadas muchas de las instalaciones.
Puntos destacados:
- Altos funcionarios del Departamento del Tesoro de Estados Unidos se reunieron en Caracas con la administración venezolana para evaluar vías que permitan elevar la producción petrolera.
- A finales de enero, el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, afirmó que Washington asumiría la conducción política y la comercialización de los recursos energéticos del país caribeño.
- Informes de la agencia Reuters confirman que instalaciones antes consideradas de vanguardia presentan hoy un estado crítico, con estructuras oxidadas que frenan cualquier recuperación inmediata.
Altos funcionarios del Departamento del Tesoro de Estados Unidos se reunieron en Caracas con la administración venezolana para evaluar vías que permitan elevar la producción petrolera. Sin embargo, este acercamiento enfrenta un obstáculo crítico: el colapso de la infraestructura eléctrica del país.
La cita tuvo lugar en el Palacio de Miraflores. La delegación estadounidense estuvo encabezada por Jonathan Greenstein, subsecretario adjunto para Asuntos Financieros Internacionales, quien sostuvo conversaciones directas con la mandataria encargada, Delcy Rodríguez.
Este encuentro ocurre tras meses de fricciones directas. A finales de enero, el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, afirmó que Washington asumiría la conducción política y la comercialización de los recursos energéticos del país caribeño.
En abril, Estados Unidos levantó las sanciones contra el Banco Central de Venezuela y tres entidades financieras públicas. Ahora Washington busca alternativas para estabilizar los mercados globales de crudo y requiere el suministro venezolano.
Actualmente, la producción venezolana ronda el millón de barriles diarios, muy lejos de los tres millones que extraía hace dos décadas. Décadas de falta de mantenimiento, fuga de talento y deterioro técnico en la estatal PDVSA redujeron la capacidad al mínimo.
Informes de la agencia Reuters confirman que instalaciones antes consideradas de vanguardia presentan hoy un estado crítico, con estructuras oxidadas que frenan cualquier recuperación inmediata. A esto se suma la crisis energética.
El cuello de botella ya no es solo la extracción en pozo, sino la falta de fluido eléctrico para operar las plantas de procesamiento.
La presencia de funcionarios del Tesoro estadounidense en Caracas busca destrabar licencias y operaciones financieras internacionales, pero la capacidad de negociación de la parte venezolana llega condicionada por la realidad técnica.
Según los especialistas, reconstruir el sistema eléctrico e petrolero exige inversiones multimillonarias y años de trabajo.





