En un estudio reciente con solicitantes de asilo y refugiados de la comunidad LGBTQIA+, la naturaleza se utilizó no solo como punto de encuentro, sino como un entorno donde los participantes se sentían seguros, sin ser interrogados ni juzgados.
Ian Seal, director ejecutivo de Many Coloured Sky, una organización que apoya a refugiados y solicitantes de asilo de la comunidad LGBTQIA+ en Melbourne, declaró a SBS Examines que la soledad es un gran problema en esa comunidad.
"Las personas de su mismo origen cultural son con quienes se sienten menos seguros y menos conectados aquí en Australia, porque representan una cultura de la que han tenido que huir", afirmó.
"Muchos miembros de nuestra comunidad hablan de tener que elegir entre: ¿Mantengo mi conexión con mi cultura, mis orígenes, mi familia y mi comunidad, o encuentro mi lugar en la comunidad LGBTIQ+?"
Mim tuvo que lidiar con esto mismo tras mudarse a Australia desde Vietnam hace 11 años.
"Era una persona muy tímida y mi inglés era limitado. Así que me quedé la mayoría del tiempo con mi comunidad vietnamita. Trataba de ocultar mi sexualidad y mi identidad", declaró a SBS Examines.
A Mim se le invitó a participar en un programa de ocho semanas en contacto con la naturaleza junto a otros 36 refugiados y solicitantes de asilo de la comunidad LGBTQIA+.
Los participantes observaron aves, compartieron comidas y reflexionaron al aire libre, caminaron por la playa y cultivaron un jardín.
El investigador Nerkez Opacin explicó a SBS Examines que, tras el programa de contacto con la naturaleza, se observó una reducción de la soledad de los participantes y un aumento de su conexión con su entorno.
[La naturaleza] sirve como un espacio neutral y libre de prejuicios para conectar
Mim comentó que el programa fue una manera sencilla de conocer gente y conectar.
"La naturaleza es sanadora... Siento paz".
En este episodio de SBS Examines, exploramos cómo la naturaleza puede ayudar a combatir la soledad.




