El verano australiano está experimentando una ‘transformación total’, advierten científicos

Los científicos afirman que el cambio climático hizo que la abrasadora ola de calor de este verano fuera cinco veces más probable y que las ciudades necesitan adaptarse urgentemente.

A woman with an umbrella moves through the city amid extreme

A principios de enero, los estados del sur de Australia sufrieron las peores condiciones de ola de calor desde el verano de 2019-2020. Source: Getty / SOPA Images

PUNTOS DESTACADOS:

  • Científicos advierten que las olas de calor extremas están en camino de convertirse en la “norma y no en la excepción” en Australia.
  • El calor extremo es conocido como un “asesino silencioso” que causa más muertes que las inundaciones, los incendios forestales, los ciclones y las tormentas juntos en Australia.
  • Los investigadores vinculan cada vez más a las altas temperaturas con problemas de salud mental y la apnea del sueño.

El verano australiano está experimentando una "transformación total", ya que los científicos advierten que el cambio climático ha hecho que una ola de calor abrasadora sea cinco veces más probable.

Los estados ubicados en el sur de Australia sufrieron a principios de enero las peores olas de calor desde el verano de 2019-2020, un período marcado por devastadores incendios forestales.

Las temperaturas que en algunas ocasiones alcanzaron cerca de los 40 °C en gran parte del sureste de Australia constituyen el tipo de evento extremo que habría ocurrido solo cuatro veces en un siglo antes del calentamiento global inducido por el hombre.

Ahora, la organización World Weather Attribution indica que se pueden anticipar olas de calor de tres días de intensidad similar cada cinco años.

Si el mundo se calienta 2,6 °C por encima de los promedios preindustriales, como se prevé con las políticas actuales, estos eventos de calor extremo podrían ocurrir cada dos años para finales de siglo.

Un "cambio importante" en la prevalencia de las olas de calor

Sarah Perkins-Kirkpatrick, profesora de ciencias del clima de la Universidad Nacional Australiana, afirmó que el importante cambio en la prevalencia de las olas de calor subraya la urgencia de reducir las emisiones y adaptarse al calentamiento ya presente.

"Es una transformación total del verano australiano", declaró Perkins-Kirkpatrick.

"Lo que antes considerábamos un evento de calor extraordinario es ahora algo que un estudiante de primaria probablemente experimentará varias veces antes de terminar la secundaria".

Los recursos sanitarios se vieron sobrecargados durante la ola de calor de principios de enero, ya que se registraron temperaturas superiores a 40 °C en los estados del sur durante varios días. Un hospital informó un aumento del 25 por ciento en los ingresos a sus servicios de urgencias.

Victoria se vio gravemente afectada: el aeropuerto de Melbourne registró una temperatura máxima de 44 °C y se declaró el estado de desastre cuando los fuertes vientos avivaron varios incendios incontrolables en paisajes que quedaron completamente secos tras días de intenso calor.

Una vida se perdió en los incendios que también quemaron más de 900 estructuras y mataron a decenas de miles de ovejas y ganado.

Ben Clarke, investigador del Centro de Política Ambiental del Imperial College de Londres, afirmó que las olas de calor extremas iban camino de convertirse en la "norma, más que la excepción" en Australia.

"Uno de nuestros hallazgos más sorprendentes es que el impacto del cambio climático superó con creces la variabilidad climática natural, incluyendo un episodio débil de La Niña, que suele indicar temperaturas más frías", afirmó. El clima de Australia se ve fuertemente influenciado año tras año por el ciclo natural conocido como El Niño-Oscilación del Sur.

La Niña se asocia con condiciones más húmedas y temperaturas diurnas más bajas, mientras que El Niño con condiciones más secas y máximas más altas durante el día.

El calor extremo es conocido como un "asesino silencioso" que causa más muertes que las inundaciones, incendios forestales, ciclones y tormentas juntos en Australia.

"Necesidad urgente" de adaptar nuestras ciudades

La propia evaluación nacional de riesgo climático de Australia sugiere que las muertes por olas de calor podrían dispararse en más del 400 por ciento en Sídney y en más del 250 por ciento en Melbourne con un calentamiento por debajo de los 3 °C.

Los investigadores vinculan cada vez más las altas temperaturas con una serie de consecuencias negativas para la salud, incluyendo problemas de salud mental y una apnea del sueño más común y grave.

Emmanuel Raju, director del Centro de Copenhague para la Investigación de Desastres de la Universidad de Copenhague, señaló que la carga del calor extremo recaía con mayor intensidad sobre los más vulnerables.

"Las personas mayores, quienes viven en viviendas precarias o sin aire acondicionado, y las personas con afecciones preexistentes", dijo.

"Necesitamos adaptar urgentemente nuestras ciudades y nuestros sistemas de salud a esta nueva realidad".


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4 min read

Published

Presented by Silvia Rosas

Source: AAP



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