PUNTOS DESTACADOS:
- En Latinoamérica las jornadas laborales de más de 10 horas son muy comunes.
- En México cientos de miles de personas trabajan más de 56 horas semanales.
- Argentina impulsa una reforma laboral que permitiría jornadas de hasta 12 horas diarias bajo esquemas de compensación horaria
En México el reloj laboral podría contar menos horas. El gobierno de Claudia Sheinbaum impulsa una reforma que reducirá la jornada semanal de 48 a 40 horas. La transición comenzará en 2027 y se aplicará de forma gradual hasta 2030 para permitir que empresas y trabajadores se adapten al cambio.
En ese país millones de trabajadores enfrentan jornadas prolongadas. Estudios laborales muestran que un sector importante supera los límites legales actuales, con cientos de miles de personas trabajando más de 56 horas semanales, lo que refleja una carga laboral persistente.
Sin embargo, el cambio que propone la presidenta Sheinbaum genera inquietud en sectores empresariales. Cámaras industriales advierten que los costos laborales podrían aumentar, especialmente para pequeñas y medianas empresas, que concentran una gran parte del empleo formal del país.
Pero, mientras México plantea un modelo centrado en la calidad de vida laboral, Argentina ensaya una estrategia distinta con el gobierno de Javier Milei.
El país suramericano impulsa una reforma laboral que permitiría jornadas de hasta 12 horas diarias bajo esquemas de compensación horaria. También introduce el concepto de sueldo dinámico, un sistema que permitiría ajustar los ingresos según niveles de productividad.
Uno de los factores que impulsa la reforma es la alta informalidad laboral. Más del 40 % de los trabajadores argentinos se desempeña fuera del sistema formal, lo que limita la cobertura de seguridad social y estabilidad salarial.
Pero la reforma genera fuerte resistencia sindical. Organizaciones laborales advierten que la ampliación de horarios podría debilitar derechos históricos y aumentar la incertidumbre salarial, especialmente en sectores vulnerables.
El contraste entre ambos países refleja un debate que atraviesa toda América Latina. Por un lado, el cambio colocaría a México junto a Chile y Ecuador, que ya aplican semanas laborales más cortas. Por otro, Argentina apuesta por flexibilizar reglas laborales como herramienta para enfrentar su crisis económica.









