A escasos días de que los colombianos elijan al sucesor de Gustavo Petro, la abierta injerencia de Donald Trump introduce un componente de alta fricción en la campaña.
PUNTOS DESTACADOS:
- El respaldo estratégico a Abelardo de la Espriella busca consolidar un fuerte bloque de derecha en el continente.
- Trump promete respaldo incondicional y “la fuerza total” estadounidense si De la Espriella gana en la jornada electoral del 21 de junio.
- El presidente Gustavo Petro respondió a la intervención extranjera mediante una alocución pública transmitida en las plataformas institucionales del Estado.
En la recta final hacia la presidencia de Colombia, una declaración desde Washington sacude el tablero geopolítico. El mandatario estadounidense, Donald Trump, prometió el respaldo incondicional y “la fuerza total” de su país si el aspirante de derecha, Abelardo de la Espriella, vence en el balotaje del próximo 21 de junio.
Trump aseguró en sus redes que el líder de Defensores de la Patria restaurará el orden público y la economía. La respuesta del candidato de la derecha no tardó en difundirse. En una entrevista con la Revista Semana, De la Espriella reaccionó al espaldarazo de la Casa Blanca.
Tras consolidar el 43 por ciento de los votos en primera vuelta, la campaña derechista utiliza este apoyo para proyectar solidez global.
El vínculo estratégico entre Colombia y Estados Unidos supera un cuarto de siglo. Desde el diseño del "Plan Colombia" con Andrés Pastrana y Álvaro Uribe, el apoyo al proceso de paz con Juan Manuel Santos, hasta el cerco regional de la era Iván Duque, Bogotá mantuvo un alineamiento férreo con Washington. Una tradición fracturada en 2022 con la llegada del primer gobierno de izquierda bajo el mando de Gustavo Petro.
La tensión escaló tras el pronunciamiento del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio. En una rueda de prensa oficial registrada por agencias internacionales, el jefe de la diplomacia estadounidense cuestionó la gestión de Bogotá.
El movimiento de Trump no es aislado; repite el patrón de apoyo a figuras del liberalismo conservador del continente como Nasri Asfura, en Honduras; Javier Milei, en Argentina; o Jair Bolsonaro, en Brasil, buscando frenar el avance de la izquierda regional.
Desde los centros de análisis, las críticas arreciaron. Gimena Sánchez, directora para los Andes de la Oficina de Washington para América Latina, WOLA, fijó su postura a través de sus canales digitales formales.
En Bogotá, el rechazo de la coalición de gobierno fue inmediato. El presidente Gustavo Petro respondió a la intervención extranjera mediante una alocución pública transmitida en las plataformas institucionales del Estado.
A la respuesta presidencial se unió Iván Cepeda, candidato oficialista que obtuvo el 40 por ciento de los sufragios. En una comparecencia ante los medios de comunicación, el aspirante izquierdista lanzó una dura advertencia sobre la soberanía nacional.
El clima político se enrareció aún más tras el sorpresivo intento de suspender provisionalmente al presidente Gustavo Petro por una supuesta participación electoral a favor de Iván Cepeda. La polémica orden fue emitida por la legisladora Gloria Arizabaleta, perteneciente a la propia bancada oficialista.
La drástica medida naufragó en pocas horas. Tras la retractación de la congresista por la presión de juristas, la Procuraduría General de la Nación actuó de oficio, suspendiendo inmediatamente de su cargo a la legisladora por extralimitación de funciones y presunto prevaricato.





