Puntos destacados:
- Miembros de la comunidad hispana en Australia contribuyen a tejer parte de los 50.000 ositos de lana para el trauma que la Cruz Roja reparte entre niños que necesitan confort.
- Marisol es una salvadoreña que llegó a Australia en 1989 y ser voluntaria que teje estos ositos le ayuda a superar una depresión tras la pérdida de su madre hace dos años.
- María Muente trabaja en el departamento de Movilización Comunitaria de la Cruz Roja Australiana y nos explica este programa que, además de ayudar a los más pequeños, también une a miembros de la comunidad que necesitan apoyo.
Sinopsis
Marisol huyó junto a sus padres y hermanos desde El Salvador hasta Australia en 1989, durante uno de los momentos más violentos de la guerra civil en la que estuvo sumida su país (1979-1992). Ella es una de las voluntarias que forman parte de la iniciativa de la Cruz Roja Australiana en la que tejen ositos de lana para el trauma, que luego se reparten a niños y mayores en hospitales, ambulancias, centros de refugiados o comisarías, entre otros lugares.
Sin saberlo, se fue dando cuenta de que tejer estos ositos también le servía de ayuda. Tras la pérdida de su madre hace dos años, entró en una depresión y esta actividad le sirve para seguir hacia delante en compañía de otras personas de habla hispana. Hacen piña para repartir esperanza y, al mismo tiempo, se apoyan mutuamente.
María Muente trabaja en el Departamento de Movilización Comunitaria de la Cruz Roja Australiana y es la encargada de introducir en nuestra comunidad este programa que tiene más de un siglo de vida. No da todos los detalles.







