Puntos destacados:
- La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del CJNG, provocó violencia en el occidente y centro del país, con bloqueos, incendios y suspensión de actividades en varios estados.
- Según información oficial, murió en un operativo federal en Jalisco, que incluyó intercambio de inteligencia con agencias de Estados Unidos.
- Analistas consideran que la reacción fue una muestra de fuerza del CJNG para demostrar que conserva capacidad de movilización y control territorial pese a la muerte de su líder.
Sinopsis:
La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, identificado como cabecilla del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), desató una escalada de violencia en el occidente y centro de México, con bloqueos carreteros, incendios de vehículos y suspensión de actividades en varios estados.
El gobierno federal que preside Claudia Sheinbaum presentó la operación como un golpe estratégico contra una de las organizaciones criminales más poderosas del país, pero en cuestión de horas la reacción armada del grupo generó un escenario de alta tensión para autoridades civiles y militares.
De acuerdo con información oficial, Oseguera Cervantes murió durante un operativo de fuerzas federales en el estado de Jalisco, acción que contó con labores de inteligencia compartida con agencias de Estados Unidos.
El Departamento de Estado de Estados Unidos mantenía una recompensa multimillonaria por información que condujera a la captura de alias “El Mencho”, al considerarlo uno de los principales responsables del tráfico de fentanilo y metanfetamina hacia territorio estadounidense.
Hasta el momento, el gobierno de Estados Unidos ha mantenido prudencia en sus reacciones sobre las acciones que llevaron a la muerte de “El Mencho”.
Recientemente, el presidente Donald Trump amenazó con ataques terrestres a los carteles en México.
Tras confirmarse la muerte de “El Mencho”, en México se registraron bloqueos en carreteras estratégicas mediante la quema de camiones y automóviles para impedir el avance de fuerzas de seguridad.
En municipios de Jalisco, Michoacán, Guanajuato y Tamaulipas se reportaron incendios de autobuses y unidades de transporte público, así como disparos en zonas urbanas y rurales. En varias ciudades, autoridades locales suspendieron clases y limitaron el servicio de transporte como medida preventiva.
Analistas en seguridad interpretan la reacción como una demostración de fuerza del Cártel Jalisco Nueva Generación para evidenciar que mantiene capacidad de movilización y control territorial pese a la muerte de su principal dirigente.
En este contexto, la violencia adquiere también un componente simbólico: enviar un mensaje tanto al Estado como a grupos rivales sobre su permanencia operativa.
Sin embargo, la presidenta Sheinbaum asegura que la situación está controlada.
El episodio reabre el debate sobre la estrategia de seguridad en México y sus efectos inmediatos. Mientras el gobierno federal sostiene que la operación representa un avance en el combate a estructuras criminales de alcance internacional, especialistas advierten que la eliminación de un dirigente puede generar reacomodos internos y disputas por el control de rutas ilícitas, con posibles incrementos temporales en la violencia regional.









