Puntos destacados:
- Los profesionales de alto nivel en campos como la medicina, el derecho y los cargos técnicos especializados siguen ocupando los primeros puestos en las listas de la distribución de ingresos, según los últimos datos de la Oficina de Estadísticas de Australia (ABS).
- Sin embargo, la brecha salarial entre los oficios que no requieren educación superior y profesiones universitarias se está reduciendo en algunos ámbitos.
- Esto está cambiado la forma en que se valoran los distintos tipos de habilidades en el mercado laboral.
Cuando Amandeep Singh Bhullar llegó a Adelaida en 2017 con una visa regional de trabajo especializado, ya había entendido algo que muchos australianos recién ahora están empezando a comprender: el valor de un oficio sin título universitario o trade, en inglés.
Originario de Bathinda, en el norte de la India, Bhullar llegó con experiencia como electricista y con una visión clara de que el trabajo para la mano de obra cualificada puede ofrecer ingresos altos y fiables.
Casi una década después, este electricista y propietario de una empresa de energía solar afirma que su experiencia a lo largo de los años no ha hecho más que reforzar esa opinión original.
Este hombre de 45 años estima que los electricistas experimentados que realizan trabajos domésticos de alto nivel pueden ganar hasta unos 200 000 dólares al año, y que es posible obtener cifras más altas si te contratan en el sector comercial o especializado.
Su propio negocio de instalación de sistemas solares en Australia del Sur genera unos ingresos mensuales que, según sus cálculos, oscilan entre 40 000 y 50 000 dólares, aunque hace hincapié en que son sus ingresos sin deducir los gastos de equipos, salarios de personal, impuestos y otros gastos.
Sin embargo, afirma que está seguro de que hay una alta demanda de este tipo de trabajo.
"El trabajo está ahí", dice Bhullar a SBS News.
"Y cada vez hay más demanda, y también más dinero", agrega.
La historia de Bhullar refleja un cambio más amplio en la economía de Australia, donde la demanda de trabajadores calificados, que aumentó durante el auge de la minería, se ha visto impulsada aún más por los proyectos de vivienda, infraestructura y transición energética.
En el mercado laboral, es evidente que el valor de la experiencia práctica ha ido en aumento.

Al mismo tiempo, algunos sectores del mercado que utiliza trabajadores con títulos universitarios han mostrado signos de enfriamiento, con informes que indican una disminución en la contratación de trabajadores en ciertas áreas profesionales y un incremento en el grado de competencia para los puestos de posgrado para personas sin experiencia.
El crecimiento salarial en algunas partes de ese sector también ha bajado en comparación con los aumentos observados durante el período posterior a la pandemia.
Los profesionales de alto nivel en campos como la medicina, el derecho y los cargos técnicos especializados siguen ocupando los primeros puestos en las listas de la distribución de ingresos, según los últimos datos de la Oficina de Estadísticas de Australia (ABS).
Sin embargo, la brecha salarial entre los oficios que no requieren educación superior y profesiones universitarias se está reduciendo en algunos ámbitos. Esto está cambiado la forma en que se valoran los distintos tipos de habilidades en el mercado laboral.
Pero las implicaciones van más allá de los paquetes salariales individuales. A medida que Australia incrementa su oferta de viviendas, amplía la infraestructura de energía renovable y aborda la persistente escasez de habilidades, la jerarquía educativa y salarial del país ha comenzado a reordenarse de manera gradual.
Este cambio está redefiniendo las opciones profesionales, influyendo en la política gubernamental y planteando una pregunta más amplia: ¿qué habilidades serán las más valoradas por la economía de Australia en el futuro cercano?
Entrenamiento; clave para el progreso laboral
El cambio en la demanda laboral está empezando a reflejarse en el sistema de formación de Australia, con el gobierno apoyando la capacitción de trabajadores en el sector de trade, necesarios para cumplir con los objetivos de vivienda e infraestructura.
Según las nuevas cifras del Gobierno, más de 25 000 australianos han comenzado a trabajar como aprendices en los últimos 10 meses a través del Programa de Aprendizaje Clave, y los trabajos relacionados con la construcción y otros sectores que requieren mano de obra sin títulos universitarios representan una proporción significativa de las nuevas inscripciones.
Entre julio de 2025 y abril de 2026, un total de 9.384 aprendices en carpintería terminaron sus cursos prácticos, lo que representa más de un tercio de los que se iniciaron en el marco del programa. También se destacaron los sectores de la fontanería con 5.330 aprendices que terminaron sus cursos y la electricidad con 4.832.
En el trimestre de septiembre de 2025 hubo un repunte en la demanda para comenzar aprendices; un aumento de casi un 18 por ciento en comparación con el mismo período del año anterior, según datos del Centro Nacional de Investigación sobre la Educación Profesional.
Sin embargo, esta situación se produce en un contexto de escasez estructural persistente identificada por Jobs and Skills Australia (JSA), un organismo financiado por el gobierno que proporciona investigación y asesoramiento sobre la educación y la formación profesional, entre otros temas.
Los datos de la JSA muestran que en algún momento entre 2021 y 2025 hubo escasez nacional entre las 18 ocupaciones relacionadas con la construcción y los oficios que no requieren títulos universitarios, por ejemplo, electricistas, fontaneros, carpinteros, albañiles y tejeadores.
"Si vamos a construir más viviendas, vamos a necesitar más trabajadores, y eso es exactamente lo que está haciendo este programa, con un incentivo de 10.000 dólares para los trabajadores", dijo en un comunicado de prensa la semana pasada.
Las políticas y los datos del gobierno sugieren un cambio más amplio en las prioridades, ya que la educación vocacional se convertirá en un componente clave de la estrategia económica de Australia en lugar de en una vía educativa alternativa.
La escasez de mano causa la subida de los salarios
Si bien la escasez en todo el mercado laboral de Australia ha ido disminuyendo desde la crisis laboral posterior a la pandemia, la necesidad de trabajadores sin títulos universitarios sigue siendo notablemente alta.
Los datos más recientes de la JSA muestran que en 2025 hubo escasez nacional en el 29 por ciento de las ocupaciones, en inglés trades, lo que representa una ligera mejora en comparación con el 33 por ciento de 2024 y un máximo del 36 por ciento en 2023.
Sin embargo, en el sector de la construcción, se consideró que casi la mitad de las ocupaciones escaseaban, en particular aquellas que requerían años de formación y aprendizaje.
El análisis de la escasez de ocupaciones de 2025 realizado por la JSA muestra que las ocupaciones de nivel 3, una categoría que incluye muchos oficios técnicos, siguen registrando algunas de las tasas de ocupación de vacantes más bajas de la economía.

Esa escasez empeora a medida que la demanda de trabajadores supera a la oferta.
El ministro de Habilidades y Capacitación, Andrew Giles, dice que se están logrando avances, pero aún persisten brechas significativas.
Giles afirma que para cumplir las ambiciones del gobierno en materia de vivienda se necesitará un aumento sustancial de la fuerza laboral en la construcción, razón por la cual los responsables políticos se han enfocado en la formación de aprendices, las plazas gratuitas de TAFE, la formación profesional avanzada y un reconocimiento más rápido de las habilidades de los migrantes.
"Reconocemos que este es un desafío para el que no existe una sola fórmula mágica. Se trata de un esfuerzo realmente concertado que tiene un papel muy importante para [el] gobierno", afirma.
Por qué se está reduciendo la brecha salarial
La idea de que un título universitario siempre generará mayores ingresos es cada vez más difícil de apoyar.
"Durante mucho tiempo, muchos australianos consideraron que estudiar un trade eran el plan B", afirma Giles.
Sostiene que la percepción no está en sintonía con la realidad del mercado laboral australiano.
"Lo que realmente me gustaría decir es que ya no hay una jerarquía entre esas dos vías, la universitaria o la del sector de tradies", afirma.
Son caminos iguales; necesitamos tratarlos como caminos iguales
Los últimos datos de ganancias semanales promedio de ABS aún muestran que muchas industrias que emplean profesionales están por delante en cuanto a salarios generales. Los trabajadores de los servicios profesionales, científicos y técnicos ganan una media de unos 2.376 dólares a la semana, mientras que los de los servicios financieros y de seguros ganan un promedio de unos 2.339 dólares. Los trabajadores de la construcción tienen un salario promedio de aproximadamente 1.958 dólares por semana.

Esto todavía coloca a muchos puestos de trabajos profesionales por delante, pero los promedios pueden ocultar lo que sucede en las industrias.
Los servicios profesionales incluyen a todos, desde abogados, consultores y ejecutivos de alto nivel hasta recién graduados que recién comienzan sus carreras.
La construcción incluye aprendices y trabajadores principiantes, además de tradies, subcontratistas y propietarios de negocios con experiencia, cuyos ingresos pueden ser considerablemente más altos.
El cambio más importante no es entre industrias, sino entre habilidades.
Cuando una determinada capacidad es escasa, los salarios de quienes tienen esa habilidad tienden a aumentar, independientemente de si el trabajo requiere un título universitario o un curso de TAFE.
Incluso a un nivel más amplio, el crecimiento salarial en toda la economía se ha agrupado de manera relativamente estrecha.
Shane Garrett, economista jefe de Master Builders Australia, el principal organismo del sector de la construcción señala que hay pocos indicios de que haya una divergencia importante en el crecimiento salarial entre los distintos sectores.
"En toda la economía, los salarios por hora aumentaron un 3,3 por ciento a lo largo del año hasta marzo de 2026", explica a SBS News.
Garrett afirma que este patrón se mantiene en todos los sectores, con un crecimiento salarial que oscila entre alrededor del 2,8 por ciento y el 4,3 por ciento en 18 grupos industriales. A largo plazo, dice, el panorama es igual para todos.
Sin embargo, un crecimiento salarial similar en todas las industrias no significa que los trabajadores ganen lo mismo.
"La gente puede ver los fantásticos resultados salariales de los tradies, y eso está despertando un gran interés por estas vías en la actualidad", afirma Giles.
Estos resultados están reforzando un cambio más amplio en la forma en que se entienden la educación y los ingresos.
Los datos de la JSA muestran que un número cada vez mayor de cualificaciones profesionales en ingeniería, minería y oficios técnicos están generando ingresos medios que se sitúan muy por debajo de las seis cifras, lo que los sitúa al mismo nivel (y en algunos casos por encima) de muchas carreras profesionales tradicionales de posgrado.

Eso no significa que el valor de la educación universitaria haya desaparecido. Los títulos universitarios siguen dominando muchas de las profesiones mejor remuneradas, en particular en medicina, derecho y puestos corporativos de alto nivel.
Un informe de 2025 de la JSA estimó que más del 90 por ciento del crecimiento del empleo en la próxima década se producirá en ocupaciones que requieren calificaciones postsecundarias. De ese crecimiento previsto, se espera que el 54,3 por ciento ocupe puestos que exijan una licenciatura o un título superior, y el 40,1 por ciento desempeñe puestos en los que la educación y la formación profesional sean la principal vía de acceso.
Por qué la IA está cambiando los trabajos y oficios
Otra fuerza que está remodelando el mercado laboral es la inteligencia artificial (IA).
El trabajo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos sobre la inteligencia artificial y el empleo sugiere que es probable que el mayor impacto se produzca en tareas específicas dentro de los puestos de trabajo, en particular en las funciones que se basan en un trabajo rutinario administrativo, analítico o basado en producir contenido.
Del mismo modo, el estudio sobre la capacidad de la IA generativa de la JSA sugiere que la exposición de una ocupación a ser sustituida por la IA es desigual entre la fuerza laboral australiana y depende del tipo de tareas que se desempeñen en esa línea de trabajo.
En conjunto, la evidencia sugiere que la IA está remodelando el trabajo en lugar de reemplazarlo, pero el impacto no se distribuye de manera uniforme.
Muchas funciones profesionales se basan en gran medida en tareas cognitivas repetibles, que se encuentran entre las más expuestas a la automatización y a las herramientas asistidas por la IA.
Por el contrario, los trades dependen del trabajo físico, de la resolución de problemas in situ y de la adaptación a entornos impredecibles, condiciones que son más difíciles de reproducir digitalmente.
Los electricistas de sistemas de cableado, los fontaneros que buscan averías en edificios antiguos y los directores de construcción que coordinan las instalaciones activas trabajan en entornos en los que las herramientas pueden cambiar y evolucionar, pero el trabajo sigue basándose en la ejecución física.
Bhullar lo explica de forma sencilla: "La IA ha incorporado nuevas tecnologías a nuestro campo, pero no puede sustituirnos. Alguien todavía tiene que instalarla, mantenerla y repararla".
La migración y la economía
Dado que es poco probable que la IA y la fuerza laboral nacional existente aborden la escasez actual, los economistas afirman que la migración calificada seguirá desempeñando un papel central, particularmente en la construcción y los trades, donde los canales de formación por sí solos no son lo suficientemente rápidos para satisfacer la demanda.
Garrett afirma que el sistema actual no está totalmente alineado con las necesidades del sector de la construcción.
Está fragmentado, es costoso y adolece de un lento reconocimiento de las habilidades.
Afirma que los trades siguen estando significativamente infrarrepresentados entre los nuevos migrantes y que Australia no está aprovechando al máximo a los migrantes calificados que ya viven en el país.
El desafío, argumenta, es más estructural que cíclico.
"La mejora doméstica es necesaria, pero no puede cubrir por sí sola la aguda y grave escasez de trabajadores. La migración calificada es esencial para cualquier política de inmigración", afirma.
Giles dice que el gobierno ya está avanzando en esa dirección, centrándose más en las vías de migración vinculadas a la construcción.
"Estamos viendo un número récord de visas emitidas a personas con habilidades relacionadas con la construcción", afirma.

Sin embargo, los proyectos de construcción residencial, infraestructura y energía compiten por la misma fuerza laboral limitada.
Para trabajadores como Bhullar, que llegaron a Australia con la promesa de esa demanda, la actual escasez se ha traducido en salarios más altos. Sin embargo, la brecha cada vez mayor entre las habilidades que la economía necesita y los trabajadores que puede generar también está aumentando los costos, lo que obliga a los empleadores a perseguir las mismas habilidades que Australia sigue esforzándose por producir.
