Puntos Destacados:
- La inflación en transporte y energía golpeó a toda la región con un aumento del 18,5%. En países como El Salvador y Guatemala, el galón de combustible superó los $4,24 USD, encareciendo cada producto que viaja por carretera.
- Los fertilizantes se duplicaron en precio, de $420 a $800 USD por tonelada, arrastrando consigo el costo de los alimentos básicos. En Perú, las familias pagan $32 dólares más al mes por su canasta básica; en Argentina, el pan ya supera los $3 USD por kilo.
- Aunque los cañones callaron, el Banco Mundial advierte que los precios tardarán hasta 18 meses en normalizarse. América Latina enfrenta una ventana de vulnerabilidad económica y política que se extiende hasta finales de 2027.
Sinopsis:
El silencio de los cañones en Medio Oriente, tras el cese al fuego alcanzado entre Israel, Estados Unidos e Irán por el conflicto iniciado el pasado 28 de febrero, no ha logrado frenar la onda de choque económica que recorre el continente americano.
Mientras la diplomacia internacional celebra la tregua, los hogares latinoamericanos enfrentan una "inflación importada" derivada del colapso logístico en el Estrecho de Ormuz. Por esta vía transita el 21% del petróleo mundial y hasta el 30% de los fertilizantes, insumos que quedaron atrapados durante los combates, generando un desabasto que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) califica como un "infarto" a la cadena de suministros regional.
La guerra en Irán afecta directamente a países agrícolas como Argentina y Brasil.
Esta parálisis logística ha transformado el costo de la movilidad en un lujo para millones. Según reportes de la CEPAL, la inflación en los rubros de transporte y energía en la región latinoamericana se disparó un 18.5%, impactando directamente en el precio de los combustibles.
En México, la gasolina de alto octanaje alcanzó los $1.58 USD por litro, mientras que, en Colombia, el galón de gasolina corriente escaló hasta los $4.15 USD.
En Centroamérica, la situación es aún más crítica: en El Salvador y Guatemala, el galón de combustible superó los $4.24 USD, lo que ha provocado un alza del 22% en los fletes de carga, encareciendo cada producto que viaja por carretera.
El impacto se traslada con crueldad a la mesa familiar, donde la seguridad alimentaria pende de un hilo. Por ejemplo, millones de consumidores en México ajustan los precios de su canasta familiar ante el encarecimiento de los alimentos frescos.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advirtió que el costo de los fertilizantes nitrogenados —vitales para las cosechas de la región— saltó de $420 USD a $800 USD por tonelada debido al bloqueo en Ormuz.
Este incremento ha disparado el precio de los alimentos básicos: en Argentina, el kilo de pan ya se cotiza en $3.15 USD, mientras que, en Perú, la canasta básica familiar aumentó en $32.10 USD mensuales, obligando a los sectores más vulnerables a reducir sus porciones diarias o sustituir proteínas por carbohidratos.
Comerciantes peruanos informan que productos como cebolla, camote, arveja y papa aumentaron su precio.
A futuro, las perspectivas para América Latina son complejas y exigen un cambio de timón estratégico. El Banco Mundial estima que la normalización de precios podría tardar hasta 18 meses, lo que sitúa a la región latinoamericana en una ventana de vulnerabilidad política hasta finales de 2027.










