Puntos destacados:
- Anthony Albanese pronunció anoche un discurso ante la nación para hablar directamente con los australianos sobre el sombrío panorama que se presenta para el país debido a la guerra en Oriente Medio, que ya se encuentra en su quinta semana.
- En un breve discurso transmitido por todas las cadenas el miércoles por la noche, expuso las medidas que el gobierno ya había tomado para abordar el vertiginoso aumento del precio de la gasolina y el diésel, y prometió hacer "todo lo posible para proteger a Australia de lo peor".
La oficina del primer ministro confirmó el discurso ante la nación de Anthony Albanese antes del almuerzo, ocho horas antes del horario de transmisión.
Los periodistas informaron que Albanese detallaría la respuesta del gobierno en relación a la crisis del combustible y cómo los australianos podrían ayudar a ahorrar gasolina y gasoil.
Pero el vacío de información dejó mucho espacio para la especulación.
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Los primeros ministros del pasado han utilizado sus discursos ante la nación en momentos importantes (por ejemplo, Scott Morrison durante la pandemia de la COVID-19 y John Howard cuando comprometió a Australia en la guerra de Irak), por eso cabía esperar que el anuncio de Albanese contuviera un mensaje gordo e importante.
Las especulaciones iban desde el racionamiento de combustible hasta un posible despliegue de tropas.
Albanese ya había dicho que hay suministros de combustible confiables y seguros, en Australia lo que sugiere que las restricciones obligatorias no son inminentes.
Además, él y la ministra de Asuntos Exteriores, Penny Wong, habían descartado en repetidas ocasiones enviar tropas australianas a desempeñar un papel "ofensivo" en la guerra.
Sin embargo, como se nos recuerda una y otra vez, son tiempos impredecibles, y Australia no está liderando este conflicto.
A la hora de cenar, Albanese logró captar su máxima audiencia, y todo el país lo seguía con atención.
El primer ministro habló de optimismo, pero admitió que era difícil ser positivo y advirtió que las "crisis económica" causadas por el conflicto se prolongarán durante meses.
Recordó que el gobierno tiene un plan de cuatro etapas, y Australia solo está en la segunda, que se basa principalmente en las medidas voluntarias que la población puede tomar para ahorrar combustible.
Albanese también destacó la decisión de su gobierno de reducir a la mitad los impuestos especiales sobre el combustible para todos los conductores y reducir las tasas a los conductores de camiones para aliviar la creciente carga de costes.
Este recordatorio fue seguido por una sugerencia ligera sobre cómo continuar con los planes de viaje durante la Semana Santa.
"Deberías dedicarte a tus asuntos y a tu vida con normalidad. Que disfrutéis de la Semana Santa", dijo y añadió "no llevéis más combustible del que necesitáis" y cambiaos al transporte público en las próximas semanas si podéis.
Se presento con tranquilidad y enfatizó la promesa de proteger a la nación.
"De modo que, si la situación mundial empeora y nuestro suministro de combustible se ve gravemente interrumpido a largo plazo, podamos coordinar juntos los próximos pasos".
Pero son las últimas siete palabras las que perdurarán, porque insinuan lo que podría venir después.
"Podemos coordinar los próximos pasos juntos".
Si bien el combustible sigue circulando por el momento, los australianos se familiarizan cada vez más con el estrecho de Ormuz —la vital vía fluvial que Irán ha cerrado — siguiendo mapas y publicaciones en las redes sociales que muestran los puntos de estrangulamiento marítimos, a menudo acompañados de cuentas regresivas hasta el "día cero" de reservas de combustible.
La referencia a los "próximos pasos" es inquietante porque no está claro cuáles son.
Podría tratarse de racionar o limitar el consumo de combustible, pero el gobierno federal no ha indicado con exactitud qué nivel de reserva de combustible provocaría ese tipo de respuesta.
Australia es el sexto país más grande del mundo y los votantes están pendientes de que países vecinos como Indonesia introduzcan el racionamiento de combustible.
Durante semanas, se le ha dicho a la nación que no se asuste, pero el discurso de Albanese a la nación ha aumentado la ansiedad ante los días oscuros que se avecinan.
Nuestras vidas se han visto envueltas en una guerra extranjera, desencadenada sin consulta previa por nuestro aliado más cercano, los Estados Unidos, junto con otro aliado, Israel.
Australia ha provocado la ira del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien ha publicado varias veces en las redes sociales su descontento por la falta de apoyo durante la guerra.
El discurso no contenía anuncios nuevos y no abordó ni una sola vez a los protagonistas de la guerra ni amonestó directamente a ninguna de las partes del conflicto.
El discurso fue dirigido a todo el país , pero ¿fue efectivo?
Pareciera que su declaración provocó una reacción emocional generalizada en todo el país.
Y ha sentado las bases para la posibilidad de que se avecine una época sombría después de esta Semana Santa.
