Otras noticias:
- Seis pasajeros y la tripulación que los transportará a Australia se pondrán en cuarentena en una instalación especial en Perth.
- Serán atendidos por un equipo del Gobierno especializado en trauma y enfermedades infecciosas.
Los preparativos están en marcha en un centro de cuarentena en Australia Occidental que recibirá a cuatro australianos que pronto serán repatriados de un crucero afectado por el hantavirus.
El centro ha permanecido prácticamente inactivo desde que se inauguró al final de la pandemia de la COVID-19, pero ahora enfrenta su primera prueba real, ya que seis personas que potencialmente fueron expuestas al mortal hantavirus tendrán que aislarse allí por al menos tres semanas.
El viaje del crucero holandés MV Hondius a algunas de las islas más remotas del mundo se interrumpió el mes pasado, después de que un brote del hantavirus transmitido por roedores causara la muerte de tres personas, infectara a otras ocho y creara un caos para los gobiernos de todo el mundo que ahora tienen la tarea de repatriar a sus pasajeros.
Mientras las autoridades se esfuerzan por entender cómo comenzó el brote, el Departamento de Asuntos Exteriores y Comercio se ha esforzado por encontrar un avión capaz de realizar el largo viaje entre los Países Bajos y Perth, y una tripulación dispuesta a permanecer en cuarentena durante 42 días después del viaje.
El miércoles, el gobierno federal confirmó que el avión estaba asegurado y que se estaban realizando las autorizaciones y aprobaciones necesarias para el viaje.
Una vez que aterricen en Perth, los cuatro australianos más un residente permanente, un neozelandés, y la tripulación del vuelo pasarán su período de cuarentena en el Centro de Resiliencia Nacional de Bullsbrook, a 40 km al noreste de Perth.
El centro de cuarentena de 500 camas, construido especialmente para tal fin, se completó en 2022, al final de la pandemia de la COVID-19.
Es uno de los tres de este tipo que hay en el país, está equipado con sistemas de ventilación especializados y está diseñado para garantizar que los alimentos y el personal puedan circular de forma segura por el centro sin riesgo de contaminación.
Todas las superficies del centro se pueden desinfectar fácilmente y el establecimiento cuenta con instalaciones médicas especializadas.
Durante el resto del período de cuarentena, los pasajeros del MV Hondius recibirán atención las 24 horas del día y serán vigilados de cerca para detectar los síntomas de la enfermedad, que tiene una tasa de mortalidad del 30 al 50 por ciento.
En todo el mundo
La respuesta de Australia ante el brote contrasta con la de otros países, ya que muchos pasajeros asintomáticos que estaban a bordo del barco se han aislado por sí mismos en sus hogares.
Unos 22 viajeros del Reino Unido afectados pasarán 72 horas en el hospital antes de ser enviados a casa para que se aíslen por sí mismos durante otros 42 días.
Dieciocho pasajeros han regresado a los Estados Unidos, incluido un bloguero de viajes que ha estado documentando el tiempo que pasó en cuarentena.

Algunos de ellos están siendo examinados en el Centro Médico de la Universidad de Nebraska en la ciudad de Omaha, y dos en Atlanta, Georgia.
Cada uno de ellos recibirá planes de atención individuales, lo que requerirá que se aíslen por sí mismos o que permanezcan en un centro.
En los Países Bajos, Canadá, Suiza y Alemania, los pasajeros se aislarán por sí mismos, mientras que los viajeros de España se someterán a una cuarentena médica.
En Francia, donde una mujer se encuentra en estado crítico tras ser diagnosticada con el virus, los pacientes están sometidos a un "aislamiento estricto".
Los 38 miembros filipinos de la tripulación del barco se someterán a cuarentena en los Países Bajos.
Centro especialmente diseñado, atención especializada
La epidemióloga australiana Raina MacIntyre, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, dijo a SBS News que era mejor prevenir que curar.
"Se trata de una infección grave con una tasa de mortalidad del 30 al 50 por ciento, por lo que la cuarentena supervisada es más preventiva. Con una tasa de mortalidad tan alta, es mejor no equivocarse cuando se trata de evitar que se propague a la comunidad", afirmó.
Una vez que aterricen, los viajeros y la tripulación serán atendidos por personal del Centro Nacional de Cuidados Intensivos y Respuesta a los Traumas (NCCTRC), con sede en Darwin.
"El personal tiene mucha, mucha experiencia y es el más adecuado para gestionar la cuarentena", afirmó.
El NCCTRC se creó en 2004, tras los atentados de Bali ocurridos dos años antes. MacIntyre dijo que el centro tenía personal con "mucha experiencia" en la gestión de situaciones dinámicas y de alto riesgo, incluidos los brotes de enfermedades infecciosas.

Dijo que el personal se prepararía para la llegada de los viajeros.
"Supongamos que una de las personas en cuarentena tiene fiebre. Esas personas tendrán que evaluarlas, hacerles pruebas y hacer todo lo que sea necesario para determinar si tienen el virus o no, y eso requiere planificación previa", dijo.
La experta en salud pública dijo que el personal también prepararía su equipo de protección personal.
"Creo que se están capacitando sobre el hantavirus. No es algo que vemos en Australia, por lo que los médicos no están familiarizados con su presentación ni con la forma de tratarlo, etc.".
La salud pública es "invisible" cuando es "éxitosa"
Con un costo de 1.370 millones de dólares, la instalación ha sido calificada como un "elefante blanco" ente el sector de la política de Australia Occidental, dado que apenas se ha utilizado desde que se inauguró hace cuatro años.
MacIntyre dijo que cuando la salud pública es "un éxito", es "invisible" porque evite una pandemia o evite que una enfermedad infecciosa se propague en la comunidad.
"En este caso, se trata de prevenir la propagación del hantavirus en la comunidad. Pero podría tratarse de la gripe aviar. Podría ser, otra pandemia, el ébola u otra cosa. Cuando tiene éxito, no se ve el efecto".
Dijo que esa era la razón por la que, desde una perspectiva de salud pública, estas instalaciones eran importantes.
