Puntos destacados:
- Las webs o apps en que nos hemos registrado en el pasado pueden seguir activas y eso puede convertirse en un gran problema para los usuarios.
- Si usas un gestor de contraseñas —o incluso el que viene integrado en el navegador—, es muy probable que encuentres accesos de hace cinco, diez o incluso quince años.
- Si todavía puedes acceder, lo ideal es vaciar la cuenta: borrar datos personales, métodos de pago, correos alternativos, contactos, mensajes y publicaciones con información sensible. El objetivo es romper cualquier vínculo entre esa cuenta antigua y tu identidad digital actual.
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